Viajes

La hermosa población de Heidelberg

Pin
Send
Share
Send


Fue ya hace unos meses, en cuanto supimos que teníamos que pasar unos días en Frankfurt por una Feria, cuando nos pusimos a leer de posibles visitas de un día a poblaciones cercanas. Entre recomendaciones de otros viajeros (y la hermana de Isaac) y lo leido, no tuvimos ninguna duda en aprovechar nuestro Domingo en la realmente hermosa población de Heidelberg.

Entre las opciones para desplazarse hasta allí tuvimos en cuenta el bono de fin de semana que hay para hasta 5 personas por 41 EUR para todos los trenes RB (tardan entre 90 y 100 minutos), sin embargo por horarios finalmente nos decidimos a comprar online (58 EUR) los trayectos directos de los IC/EC que también salían desde la Frankfurt Hbf.


Tras desayunar en el Intercity Frankfurt Hotel (TODA LA INFORMACIÓN DEL ALOJAMIENTO AQUÍ), eran alrededor de las 8'00 cuando descubríamos una nueva zona (la de los trenes regionales) de esta espectacular estación intermodal, que combina trenes regionales, con S-Bahn, U-Bahn, paradas de tranvía, autobuses y taxis y desde la que puedes llegar prácticamente a cualquier lugar. Nuestro destino era desde la Plataforma 10 el EC1113 que nos dejaría en Heidelberg



El trayecto dura unos 50 minutos y pasa casi sin enterarse. A nuestro alrededor sigue acompañándonos un paisaje de niebla baja que abarca todos estos días esta zona del país.

Por enterarnos casi nos pasamos hasta de estación de Heidelberg Hbf con la dormilona que traíamos, menos mal que Paula abrió el ojo unos minutos antes.



Heidelberg es una romántica ciudad a orillas del río Neckar, que además tiene una historia fascinante desde hace muchiisimos siglos y prueba de ello fué el hallazgo de la "Mandíbula del Hombre de Heidelberg" en 1907 con más de 600.000 años de antiguedad. Ya más recientemente, en el S V a.C. se constata la existencia de una fortaleza celta y un lugar sagrado en la antigua "Montaña de los Santos"

Entre tanta leyenda e historia, hemos decidido empezar por el gran castillo que domina la ciudad, por lo que finalmente nuestra ruta del día ha sido algo parecido a lo siguiente:

Caminando (hay opción de buses y tranvías desde la Hbf también) y tomando un cafecito para entrar en calor por el camino (estamos a -3ºC, hace realmente frío hoy), hemos llegado a la llamada "Milla de Oro" de Europa. Estamos en una gran avenida peatonal, la más grande del Continente, con sus 1600 metros, de casas color pastel, tiendas de un gusto esquisito, tejado inclinados y pintorescos farolillos. A estas horas no hay apenas gente todavía (es Domingo, deben estar todavía de siete sueños) exceptuando algunos corriendo o montando en bici (como en Frankfurt, aquí la gente dispone de interminables carril bici por toda la ciudad, incluso a veces priorizando sobre las aceras para peatones).



No nos detenemos demasiado en las grandes plazas (ya lo haremos más tarde) y detrás de Kornmarkt cogemos el Bergbahn (funicular) que nos llevará a entrada del castillo (ambas entradas combinadas valen 5 EUR Isaac y 3 EUR Paula con carnet de estudiante). Los vagones son absolutamente modernos y la pendiente, adoquinada casi en su totalidad, realmente inclinada.




Aunque sólo sea por las preciosas vistas que hay de Heideberg con el río Neckar al fondo, ya merece la pena llegar hasta aquí. Esos tejaditos rojos, esa imponente iglesia, esos puentecillos o esas colinas enmarcadas en los collados del bosque Odenwald, son la delicia de cualquier persona. Solo imaginarlo con el sol de verano o todo nevado en otras épocas nos hacen apuntarlo en nuestra agenda de lugares a retornar.



Paula, !! date la vuelta !! Ohhhh. Tenemos otro decorado antes nosotros. Es el Schloss o Castillo de la ciudad que, de arenisca roja, es una de las fortalezas más espectaculares de Alemania.


¿Entramos? Aunque nada tiene que ver con los Castillos de Baviera (aquellos nunca tuvieron tampoco fines defensivos), el ambiente nos recupera al que ya vivieramos aquel DIA 3 en Neuschwanstein durante la escapada a Munich y los Alpes Austriacos en 2010 o incluso la fortaleza que domina Brasov aquel DIA 2 de la escapada a Bucarest y Transilvania 2011.




El patio nada más entrar ya resulta realmente impresionante, de estilo renacentista, pero son posiblemente las nuevas vistas desde la terraza las que más llaman la atención


La fortaleza, o lo que queda de ella, data de antes de 1214 y sufrió ampliaciones en 1294. No obstante ya en 1537 un rayo destruyó el castillo superior. También los asedios de Tilly en 1622, los suecos en 1633 y de las tropas del emperador en 1635 se deterioró seriamente la estructura, para en 1650 terminar la existente actualmente. No obstante nuevamente tropas francesas en 1689 lo incendiarían antes de su retirada y en 1764 otro rayó volvería a destruir algunas secciones. Finalmente, tras una época de diferentes decisiones, fué entre 1897 y 1900 cuando se reconstruiría la actual atracción turistica, todo un acierto en nuestra opinión, pues merece muchisimo la pena (así como sus vistas)



Volviendo hacia atrás, en la parte Este del patio, se encuentra el Museo de la Farmacia, un curioso museo que alberga detalles de todo lo relacionado con los "potingues" (que decía la abuela chavetas que siempre nos acompaña) de otros siglos así como verdaderas boticas. Incluso las aspirinas de otras épocas (creemos que no efervescentes, jeje)



Avanzando por varias salas vamos visualizando todo tipo de pócimas, recetas, muebles, recipientes y otro utillaje que se utilizó desde el S.XIII, incluido un laboratorio de esos de películas antiguas, hasta finalmente salir por la tienda del museo donde hay "extraños souvenirs" como incienso en probetas o jabones particularmente presentados




En otra de las salas, la localizada al Oeste antes de entrar en la terraza, además de un pequeño lugar donde degustar un vino (con precios caros) se encuentra el Grosses Fass o Gran Tonel, con capacidad para 220.000 litros junto al Kleiness Fass o Pequeño Tonel que bien nos valía para guardar en casa una buena cosecha. Parece ser que es el más grande del mundo… habrá que mirar el Guiness. ¿Como harían para servirse una copichuela, si casi ni llegamos? jajaja


Es hora de retornar sobre nuestros pasos, volver a coger el funicular (esta vez hacia abajo, pues hay posibilidad de seguir subiendo) y plantarnos en el centro histórico. Antes habíamos pasado por la Kornmarktz, que es la antigua plaza del Mercado de Trigo y que hoy por hoy es una preciosa plaza con la estatua de la virgen y muy buenas vistas de la fortaleza de fondo.


Toda esta zona del centro se encuentra muy bien conservada, y da gusto pasear y comprar algún regalito (3.50 EUR)

Más adelante llegamos a Heiliggeistkirche (si escribimos mal algún nombre, ejem, es inevitable, esto no hay quién lo pronuncie) o Iglesia del Espiritu Santo, edificada entre 1399 y 1441. Antiguamente esta era una zona tradicional de mercado y en torno a la iglesia se ubicaban las tiendas en el S.XV y hoy vemos que aún perdura. Es más, parece como si todo el pueblo hubiese crecido en torno a esta plaza, pués es la impresión que da desde las vistas a lo alto que tuvimos antes.



Seguimos caminando por el centro histórico observando la Haus Zum Ritter o Casa del Caballero que actualmente es un hotel/restaurante aunque fué construida en 1592 por el comerciante hugonote Charles Belier. También parando en todo tipo de tiendecitas, aunque las que más nos llaman la atención son las de decoración, especialemente una de Navidad de dos plantas (que hoy se encuentra cerrada) y que parece ser que !!! TAMBIÉN !! es la más grande del mundo (!! no nos lo creemos !! pero tiene pinta de ser increible). En una calle transversal también llegamos a la Studentenkarzer, hoy cerrado, pero que parece ser que fué una especie de prisión para los estudiantes.




La atmósfera de Heidelberg no solo atrae a turistas y viajeros, sino que hay que recalcar que nos encontramos ante la ciudad Universitaria más antigua de Alemania, y donde innumerables estudiantes hacen su vida cada año. Como no, la más reclamada es Medicina.

En frente de la Universidad Ruprecht Karl, creada en 1386, se encuentra también la Fuente de los Leones, y un poco más arriba la vieja biblioteca.



Pero dentro de todo este conglomerado de atmósferas, estudiantil, barroca, renacentista, romántica, una nos llama especialmente la atención a estas horas, la de los numerosos callejones (algunos de ellos estrechos) que nos llevan a rincones que albergan lugares realmente pintorescos donde sentarse a comer algo. !! Y ya aprieta el hambre !! y parece que no sólo a nosotros, las calles -llenas de cuidados detalles en cada tienda que pasamos - se han llenado ya de gente y el ambientazo es espectacular




Bajando hacia la zona del Alte Brukentor, un puente que visitaremos por la tarde, hemos encontrado uno que nos gusta. Es una especie de taberna llamada Hackaeutel o algo así.



Si estos día atrás hemos comido estupendamente, hoy todavía más al borde de la congelación, nos hemos metido de todo para el cuerpo, entre cervezas, carne de cerdo, sopas y demás (40.70 EUR). Es tal que entre eso, el calorcito, y los cogines que tienen las mesitas, bien nos hubieramos quedado allí a echar una minisiesta



El frío se encarga de despertarnos. Bueno, eso y algo más. Hemos recordado el consejo de un viajero que nos recomendaba probar los deliciosos bombones Heidelberger Studentenkuss. Esto junto a un buen fuerte café nos dará la vida. !! Muchas gracias Ramón !! ¿Donde podemos encontrarlos? En esta esquina no… en este puestecito de castañas y gorros (curiosa mezcla) tampoco…



En este café si (6.95 EUR). Allá vamos…

Parece ser que durante generaciones Heidelberg ha desarrollado una reputación para enamorados conocida en el mundo entero. Una de las razones es que un pequeño café llamado Café Knosel, localizado en el centro de la ciudad vieja, que data de 1863 fué el encuentro habitual de decenas de estudiantes que venían a disfrutar de sus creaciones de chocolate, especialmente los Heidelberger Studentenkuss que adoraban las chicas jovenes y que servían de mensaje con su forma de corazón. Y aquí siguen. Paula, este es para tí.



Paseando ahora por la ribera del río Neckar llegamos a Alte Brukentor, que en realidad se llama Carl-Theodor-Brucke o Puente de Carl Theodor.



El puente data de 1786, aunque realmente hubo varios puentes desde la antiguedad en este sitio y quizás es por ello que es conocido simplemente como Puente Antiguo de Heidelberg




Tras superar uno de los iconos de la ciudad, y ya en el otro lado del río, hay que seguir bajando la comida, ¿no?. El reto se llama el Camino de los Filósofos, un camino por las laderas de Heidelberg que data de 1817 y donde hay que ascender 200 metros entre plena naturaleza y estrechos caminos empedrados para acceder.



No obstante, creemos que es una de las mejores decisiones que hemos tomado y un lugar que ningún viajero debería perderse. !! LAS VISTAS SON TODAVÍA MEJORES QUE DESDE EL CASTILLO !! Desde aquí se ve todo, con el castillo de fondo, el puentecito y ya anocheciendo. Además hay pequeños miradores, banquitos para enamorados (bueno, al resto también se les deja sentar, jaja) y un agradable camino paralelo al Neckar.



Está comenzando a anochecer, y una ciudad tan romántica como esta no hay que perdersela tampoco iluminada. Por ello volvemos a bajar a orilla del río y ver como poco a poco (y hasta que apenas hay luz) comienza a encenderse el Castillo, el Puente Viejo, las casas, los farolillos,… como si un verdadero decorado de maqueta se tratase.



La temperatura sigue bajando, pero estar aquí aunque sea por unos minutos más mientras cae la noche merece la pena



Heidelberg, la ciudad romántica alemana a orillas del Neckar ya quedará en nuestras retinas. Idílica, cosmopolita, con una atmósfera increible, es uno de los grandes aciertos de todos esos pueblitos que vamos conociendo por Europa. No nos extraña ahora que cada año lleguen visitantes de todo el mundo, especialmente japoneses, de los que no hemos parado de ver. Una escapada perfecta encontrando unos vuelos económicos a Frankfurt combinándolo con algún otro pueblito de la zona. Una aventura para vivir ese romance que todos queremos y que Paula y yo hemos revivido una vez más.



La pateada de hoy ha sido importante, y el regreso a la Hbf nos lleva 40 minutos. Allí, tras comprar unos regalitos (7.55 EUR) solo nos queda esperar el tren que nos lleva de vuelta a Frankfurt (previo paso por los baños de pago por 0.50 EUR cada uno, !! te cobran por todo !! y otros cafecitos por 4.80 EUR) y que pasa puntual a las 19.46



El resto no tiene mucho que contar. El cansancio puede con nosotros, y con un poco de comida que compramos en la Estación Central de Frankfurt (6.19 EUR) acabamos una jornada realmente bonita en otro rinconcito para no olvidar de ete planeta. Hay que dormir, que mañana toca regreso y visto el panorama que hemos leido, con todos los vuelos de Spanair cancelados e Iberia de huelga (tocamos madera para los nuestros ya que solo puede afectarnos el de A Coruña -el otro es Air Nostrum-) lo que puede ser de portada es la foto del panel de vuelos cancelados… Mañana regreso al hogar.


Isaac y Paula, foto de Heidelberg, ya en Frankfurt (Alemania)

GASTOS DIA 3: 73.84 EUR y REGALOS: 11.05 EUR

Pin
Send
Share
Send