Viajes

Masada, la fortaleza de Herodes el Grande

Pin
Send
Share
Send


15 de Nisan de 5773. Pesaj (Pascua Judía). La festividad de Pesaj se origina en el gran acontecimiento del Éxodo desde Egipto y ese ha sido hoy uno de nuestros particulares festejos, atravesando uno de los más espectaculares desiertos del planeta, el del Neguev. Antes nos esperaba un amanecer en un emplazamiento privilegiado, la fortaleza de Masada y una de esas historias que no se nos olvidarán nunca. Ahora estamos en Jerusalén, y nuestra ruta cambia de tercio pero eso ya es otra historia.

"¿Pero que hora es? Si todavía es de noche. Un ratito más, solo un poquito… " Decía mucho la abuela chavetas (que nos estará viendo hoy pues siempre que viajamos viene con nosotros) que a "a quién madruga Dios le ayuda" y no sabemos que parte de certeza tiene el refrán pero no eran ni las 4.30 de la mañana cuando estábamos listos y preparados para comenzar un "ascenso nocturno" que nos llevaría a uno de esos lugares donde se detiene el tiempo, Masada.

Un amanecer en Masada, la fortaleza de Herodes el Grande

De todos los parajes de este mundo es posible que si tuviéramos que elegir uno, nos quedaríamos con los inhóspitos desiertos. Es increíble la de lugares misteriosos, ruinas llenas de historia y secretos que pueden albergar lugares por momentos inhabitables. Además, adentrarse en cualquier rincón de ellos nos hace sentirnos un poco aventureros por un día.


 

Con este pensamiento, cuando ayer nos dijeron que el "Snake Path" abría a las 4.40 en esta época del año no lo dudamos (52 ILS usando Paula el Carnet de Estudiante). Linternas en cabeza y con la primera claridad en el horizonte, pusimos marcha arriba en un sendero de aproximadamente 1 kilómetro a través de la compleja orografía. El teleférico no abre hasta las 8, con lo cual si queríamos ver uno de los amaneceres más bonitos del planeta tendríamos que hacerlo con alguna gota de sudor en la frente.


Cada paso que dábamos era como si sirviese de batería para encender este precioso espectáculo que nos deparaba acantilado abajo. Ya a los 30 minutos de ascensión no eran necesarias las linternas, y los pocos intrépidos que se habían atrevido a esta hazaña (unas 10 personas) acompañaban nuestra subida a diferentes ritmos.


 

La forma desde aquella aventura en el Nyiragongo parece que no nos ha abandonado y una ascensión de alrededor de 50 min - 1 hora, la completamos en unos 45 minutos. La última parte del trayecto se hace ya dentro del área de influencia del teleférico por el que llega la mayoría de los turistas a este lugar. Es más, este sendero por el que hemos subido se cierra habitualmente a partir de las 10 de la mañana debido a que ha provocado antaño deshidratación y desmayos a muchos turistas (y es algo que podemos imaginar, pues si a esta hora hace ya 26ºC y se hace duro, no queremos imaginar con 30-35ºC de calor)


 

Entramos en Masada, el refugio del paranoico Herodes el Grande, del que junto a su hijo ya hemos visitado vestigios días atrás en Cesárea o en el propio Safed, una fortaleza realmente espectacular y que visitaremos más tarde, ya que lo primero que hacemos es buscar la mejor posición para presenciar un precioso amanecer en su área Este.


También es cierto que cuando leímos que desde esta privilegiada posición se veía uno de los amaneceres más bonitos del mundo nos dijimos a nosotros mismos "ya será menos". Nuestro escepticismo nos veía rodeados de turistas en un espectáculo preparado que le daría un toque artificial. Nada más lejos de la realidad. Las pocas personas que eramos tardamos poco en dispersarnos y desaparecer, mientras el astro rey dejaba asomar sus primeros destellos tras las montañas jordanas.


 

El espectáculo que tenemos a nuestros pies es incomparable. Las cercanas tierras jordanas que viéramos por primera en el viaje a Jordania de 2006 y desde las cuales Moisés divisara la Tierra Prometida, dejan paso al espectáculo de un gigante iluminando un área sacada de otro mundo, con el Mar Muerto a lo lejos y una superficie lunática a otra hora bañada por éste y que en la actualidad deja formas realmente curiosas


Estamos en un verdadero "balcón" a 400 metros sobre el nivel del mar con una de las mejores panorámicas de Judea y contamos con la fortuna de que la climatología no nos está fallando en todo el viaje, lo cual es un lujo en un lugar dónde es tan importante como éste.


 

Pero Masada no sólo es este espectáculo. Por su gran valor histórico y su fenomenal estado de conservación fue declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO en el año 2001, y no es para menos, pues combina las ruinas con un paraje especial de la árida meseta ahora iluminado por el sol ya elevado sobre el Mar Muerto, así como lo hace la bandera de Israel en su cumbre.


 

Damos media vuelta. Tras este precioso amanecer observamos un recinto completamente restaurado y preparado para la visita y aprovechamos que el turismo en masa no llega hasta las 8.00 que abre el teleférico. Un plano bastante bueno que sirve de orientación puede ser el siguiente…

Comenzamos la visita de esta enorme fortaleza que daba cobijo en su día a una villa romana y a su palacio y estaba preparada para una eventual subsistencia (!!de hasta 30 años!! para 1000 personas) ante el acoso de cualquier invasor, siguiendo las agujas del reloj tal y como esta el plano, es decir, hacia el sur.

La explanada principal, de alrededor de unos 600 metros de longitud y unos 300 metros de anchura, tiempo atrás no era tan inhóspita como puede verse ahora, sino que estaba cubierta por huertos abonados por las propias heces de los palomares, que a su vez servían de carne como alimento.


 

La zona más al sur se encuentra muy cercana a otras abruptas montañas, lo que abre una especie de cañón realmente vertical, en lo que es uno de los accesos más imposibles de realizar.


 

Los restos de las murallas de la ciudadela se mantienen también en un gran estado de conservación. Toda ella fue fortificada entre los años 103 y 76 a.C., antes de que Herodes se hiciese con ella en el 43 a.C. Sin embargo fué su hijo quién en el 4 a.C. y tras la muerte de su padre por causas naturales utilizase por primera vez su concepto de refugio.


Llegamos a las grandes cisternas del sur (las únicas visitables ya que las del Norte están cerradas), de vital importancia para que el agua no fuese un problema, y que nos recuerdan muchísimo a aquellas que viéramos por primera vez en la ciudad fantasma de Rasafa en medio del desierto Sirio.


 

El Palacio Oeste y la Iglesia Bizantina, siguiendo nuestra "inspección", conservan los mejores mosaicos Bizantinos de todo el fuerte pues como en toda historia de este área del planeta, aquí llegaron sus monjes en el S.V, momento en el cual estaba en completo abandono, y se establecieron hasta la expulsión árabe del S.VII


 

En esta zona oeste también existe otro camino de subida y es donde se realiza un espectáculo de luz algunas noches, pero hay que acceder bordeando por Arad a unos 30 minutos de nuestro campamento base en el Masada Guest House. Actualmente se ve que están construyendo un nuevo teleférico que seguramente pongan en funcionamiento en el futuro. ¿No será excesivo y perderá la autenticidad que tiene este lugar días como hoy?


 

Terminamos este perímetro en una pequeña Sinagoga. ¿Sinagoga? Si. Masada guarda entre sus piedras uno de los finales más crueles que se puede contar en la historia de la humanidad.

Corría el año 66 d.C, con Herodes hijo al cargo, cuando la gran rebelión de los Judíos contra los romanos (que acabó en el 70 d.C con la destrucción de Jerusalén y el Segundo Templo) llegaba hasta aquí y, pillados por sorpresa, degollaba a la guarnición romana. Los Judios se hacían con un refugio que contaba con reservas de metal, almacenes de trigo, aceite, dátiles y vino, fértiles huertos y agua suficiente. ¿Que más podrían necesitar?. Ahora era su "particular residencia".


Herodes les había dejado una ciudad amurallada, grandes torreones y un Palacio al Norte de la ciudad distribuido en tres plantas realmente impresionante, al que estamos llegando en estos momentos accediendo gracias a una escalera enclavada en los mismísimos acantilados.


 

Estamos en el sector mejor conservado y más completo de todo el yacimiento, y donde a lo lejos puede verse la cantera de la que se extrajo la piedra para semejante imponente construcción.


El Palacio Norte puede recorrerse en sus varios niveles, y lo que resulta realmente emocionante es imaginarse todos los almacenes, casas, termas y viviendas en pleno apogeo de vida. Esta idea resulta más fácil de hacerse con la completa maqueta de latón que hay situada en su piso inferior, que servía a su vez de sala de banquetes y reuniones.


 

¿Pero que ocurrió con los judíos para que la historia resulte tan sumamente cruel? A pesar de que inicialmente este grupo conocido como los zelotes pasó desapercibido, pasaron 4 años y los romanos volvieron a poner en su punto de mira Masada. 8000 hombres en 8 campamentos, esclavos y una rampa de tierra hasta las murallas rompieron, en un asedio de 3 años, las defensas judías de forma inevitable. Era cuestión de tiempo, pero los romanos cuando entraron solo encontraron… !!cadáveres!!

"Muramos libres, y partamos de esta vida con nuestros hijos y mujeres". Así los hombres mataron a sus hijos y mujeres, y luego sortearon que diez hombres matarían al resto hasta que uno último acabaría la faena finalmente suicidándose. Caía el último bastión, pero por ello en la historia de Israel este lugar es tan importante.


Una cosa que nos llamó la atención fue ver como una linea negra separaba ciertos muros de este área. Resulta que sirve para delimitar las ruinas originales de las que se mantuvieron a lo largo de los años. También ver multitud de símbolos antiguos que aguantan muy bien el paso del tiempo.

Mientras, casi regresando al punto de partida desde donde accedimos hace ya 2 horas y media a este enigmático lugar, vemos como el teleférico sube a los primeros trabajadores. En unos minutos funcionará para los viajeros, así que compramos nuestro ticket de bajada (58 ILS los dos) y dejaremos que el turismo masivo tome el lugar.


 

Atrás dejamos otro "must have", una fortaleza de muros y rocas realmente imponente, con las mejores vistas de Judea llena de los paisajes más extremos y misteriosos, ubicada en un lugar privilegiado, casi imposible en lo alto del precipicio, y cuyos almacenes, iglesias, palacios, piscinas, cisternas, sinagogas, murallas y residencias se encuentran en un gran estado de conservación.


 

Y lo mejor de todo, tras bajar en el primer teleférico disponible, es que no más tarde de las 8.15 estábamos pegándonos un desayuno de los que hacen afición (el checkout es a las 10 am) en el Masada Guest House, único hotel disponible en su base (sino hay que ir hasta Ein Gedi o Arad, a unos 20 o 30 minutos), tras lo cual metemos nuestras cosas en el coche, cogemos dos aguas (16 ILS) y partimos a nuestro "singular éxodo" por el desierto de hoy.


 

La ruta que vamos a realizar es algo parecido a lo siguiente, siendo (E) Avdat, (B), (C) y (D) Mitzpe Ramón y (F) El Memorial de Ben Gurion, poniendo posterior rumbo al norte hasta Jerusalén.

Como curiosidad, a la altura de Yeruham nos encontramos un extraño panorama. Carteles de prohibido parar el vehículo, prohibido sacar fotografías y una valla inmensa que hace de perímetro de una extensa zona desértica a nuestra izquierda. ¿Zona de pruebas de armamento? ¿Nucleares? Por norma general, los desiertos han sido siempre proclives a este tipo de experimentos. Mejor no pensar…

La ciudad nabatea de Avdat

Resulta estremecedor pensar como pudo llegar a ser aquel éxodo de Moíses desde Egipto por el Sinaí y el Desierto del Neguev hasta llegar al Mt. Nebo que repasábamos el día de nuestra llegada y ver la Tierra Prometida. Sobre todo porque según conducimos hacia el Sur, nuestro paraje se torna en un lugar cada vez más inhóspito, con temperaturas próximas a los 50 °C en muchas ocasiones, con presencia de páramos pizarrosos y formaciones rocosas arrasadas por la erosión. Y como no podía ser de otra forma, y con la libertad que da disponer de un coche de alquiler, encontramos la curiosa señal (seguramente en desuso porque no vemos ni uno) de la que ya hacemos nuestra propia "colección"… !!PELIGRO CAMELLOS!! (que nos recuerda a la de vicuñas vista en Perú o de elefantes vista en Kenia, entre otras tantas)


En este éxodo personal que llevamos hoy nos sigue pareciendo increíble como, a pesar de la inhospitalidad de la zona, todavía existen evidencias de ocupación en tiempos antiguos. Especialmente nos ha llamado la atención la presencia del pueblo nabateo (siglo III a. C.-siglo I),en Avdat, Shivta o Kurnub, en una ruta que lleva a la capital nabatea, Petra (Jordania), que ya visitáramos tanto en el viaje a Siria, Libano y Jordania 2009 como en el de Jordania 2006.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 2005, la ciudad de Avdat (E) (o Avedat o Ovdat) nos recuerda la gran Petra y algunas localizaciones de Bosra, el desierto del Wadi Rum o singulares rincones que hemos pisado en nuestras aventuras por este área del planeta, aunque entre nuestros pensamientos está otro en plena Arabia Saudi que nos encandila desde hace tiempo. Aquí llegamos 120 km después (y 1h30') de abandonar Masada y se encuentra a la izquierda de la carretera a lo alto de una cima inconfundible, aunque hay que coger los tickets en la entrada (58 ILS los dos) para posteriormente entrar con el coche hacia los recintos superiores.

El recinto de la entrada (1) además dispone de una tienda, baños y gasolinera, aunque nosotros no perdemos mucho tiempo en él. Nuevamente nos encontramos casi solos y seguimos en el sexto día de viaje sin entender el motivo de esta soledad.


 

La carretera que lleva al complejo arqueológico tiene dos desvios. Una que lleva a la parte inferior nabatea (7) que veremos más tarde y otra que va a las ruinas principales y que tiene preparado un mirador (2) para observar la panorámica de la zona.


 

La ciudad de Avdat, también Patrimonio de la Humanidad por UNESCO desde 2005, es una de las ciudades del desierto del Negev ubicada en uno de los puntos estratégicos de caravanas de los nabateos entre los S. II a.C. y II d.C., dando cobijo a la ruta Gaza - Petra. Las vistas desde aquí nos aclaran sin dudas la necesidad de este tipo de lugares antiguamente porque allá donde miramos solo vemos desierto, mucho más desapetecible que el de Judea que abandonamos hoy.


Los nabateos acumularon grandes riquezas por el comercio de perfumes costosos y especias del este de Africa y Arabia, y desde su puerto en Gaza trasladaban a su capital. Aunque ese gran Imperio que todos conocemos, el Romano, también pasó por encima de aqui, y en el 106 d.C. anexiono este lugar y alejo el comercio de caravanas. Es por ello que todas las casas que vemos en la entrada del complejo arqueológico principal (3), incluida la torre, son de origen Romano o Bizantino posterior y se cree que aquí llegaron a vivir hasta 3000 personas.


 

Avanzamos por el fuerte llegando al recinto sagrado (4) que es donde se pueden ver las más claras evidencias bizantinas con un par de iglesias, un convento, multiples columnas y una capilla, todo ello bastante bien restaurado.


 

Desgraciadamente la gran labor de los arqueólogos se vino abajo cuando en 2009 este lugar sufrió terribles actos vandálicos hasta que finalmente en 2012 volviese a reabrir al público. Hoy desde luego no hay nadie ni siquiera cuidando más que su acceso inferior, por lo que esperamos que no haya personas con malas intenciones en la actualidad que vuelva a cometer actos punibles.

En lo que se denomina la Iglesia de San Teodoro observamos numerosos símbolos cristianos de la antigüedad, entre los cuales se encuentra alguna losa del 542 al 518… También los arcos han sido restaurados consiguiendo una buena idea de lo que llegó a ser este lugar antes del terremoto que acabaría con su historia. Este fue en el S.VII y el lugar quedó abandonado a su suerte.


 

Adosado al balcón principal desde donde puede observarse el parking se encuentra un pequeño batisterio, aislado de la basílica principal, donde se gestionarían los posibles bautizos. !!Paulaaa!! !!Que es para bautizar!! No para colonizarme… jejeje


Regresando al patio de la fortaleza (5) podemos observar una gran cisterna en la que entra un sofisticado sistema de riego que utilizaron los nabateos para el cultivo de viñedos en esta región desértica o incluso para darse algún que otro baño, y que posteriormente heredaron los romanos.


 

Quizás la zona peor conservada se encuentra en el campamento militar exterior (6) de jinetes de las unidades del cuerpo de camellos, donde se nota que los arqueólogos todavía tienen mucho trabajo (tienen instalada una caseta aquí) para que los visitantes podamos intuir como era. Lo que no hay duda es que en la fortaleza e incluso sus murallas han hecho un excelente trabajo.


¿Pero no era una ciudad nabatea? ¿Donde están sus restos? Exceptuando algún pequeño detalle como el sistema de riego, si queremos examinar nuestros conocimientos nabateos de estancias anteriores tendremos que bajar al parking de abajo donde se encuentran las tumbas santas (7) tras lo que parece una gran estancia bizantina.


Aquí efectivamente vemos la Avdat nabatea fundada en el S.I d.C. que lleva el nombre del rey nabateo Obodas y donde su tumba reside. Estamos en la acrópolis donde los antiguos construyeron su atrio, vestíbulo y adyton dividido en dos recintos de 14x11 metros donde se rendía culto a Dushara y Allat, sus dos dioses principales.


 

Abandonamos satisfechos este lugar, aunque el calor empieza ya hacer mella evidente. 30 km (20 minutos) después encontraremos el punto más al sur al que llegaremos en este viaje por Tierra Santa.

El Desierto del Neguev y Mitzpe Ramón, a pié de crater

Si antes hablábamos de todo tipo de formaciones rocosas de este abrupto paraje, no podíamos dejar de mencionar tres cráteres, pero en especial uno de ellos de una magnitud imponente… el crater Ramón.


Hoy Mitzpe Ramón, la ciudad ubicada en su borde, se encuentra especialmente animada aprovechando la festividad judia. Estamos en una hendidura de 40 km de largo en las montañas del Néguev con magníficos paisajes y observatorios de otro mundo (y un lugar para apartarse de la rutina donde volveremos para pasar alguna noche en el futuro, sin duda alguna).

En uno de sus extremos, el más cercano a la carretera principal, hay dos parking junto a una estructura de forma ovalada que resulta ser un museo (que habla sobre la flora y fauna de la zona y sobre la historia del asentamiento) y donde hay varios restaurantes y tiendas donde los lugareños vienen a pasar su fin de semana "largo" y nosotros aprovechamos para comprar un helado y unos refrescos (34 ILS)


 

Caminamos por la parte superior del precipicio y entendemos el porqué mucha gente se evade de la metrópoli en este lugar. El aire se respira puro, los paisajes son simplemente indescriptibles y la estructura geológica sobre la que estamos es realmente espectacular en pleno desierto del Negev.


 

Unos metros más adelante se encuentra la plataforma de observación (B), no apta para los que sufran de vértigo, desde donde mejor se puede observar los detalles del acantilado sobre el que se apoya la ciudad así como la extensión del cráter muchos metros más abajo.


Aunque según leemos hay quién llegó a creer que la superficie que observamos se produjo por el impacto de un meteoro, se trata realmente de la cuenca erosionada más grande del mundo, con 40 km de largo y de 2 a 10 km de ancho.


 

Un poco más a lo lejos podemos observar una gran colina en forma cónica y donde en la parte superior hay una especie de mirador, que desde lo lejos tiene forma de camello y quizás esto haga que se la conozca como Camel Lookout aunque realmente se llama Har Gamal (C) desde donde también hay una magníficas vistas.


 

Aunque nuestra presencia aquí no se va a limitar a este privilegiado lugar, sino que vamos a aprovechar la flexibilidad que nos da el coche y vamos a descender por la sinuosa colina por la misma ruta 40 que nos ha traído hasta aquí a un lugar llamado HaMinsara o Sawmill (D)

A la derecha de la carretera encontramos una señal

Video: Masada, la fortaleza de la resistencia judía Israel (Junio 2020).

Pin
Send
Share
Send